La arquitectura rural tradicional del pueblo es la típica de la montaña cantábrica, que se ha visto influenciada por dos ámbitos, influencias gallegas en la parte occidental asturiana; e influencias vascas en la parte oriental cántabra y nordeste de la montaña burgalesa.
Aparte, la influencia también ha venido de las zonas de marina y de la zona castellana.
Para hablar de la arquitectura rural del pueblo, primeramente daremos unos apuntes sobre los diferentes aspectos identificativos de “La Casa Cántabra”; que al fin y al cabo, es el modelo de vivienda que trataremos.
Son casas de piedra con dos tipos de sistema constructivo; piedra labrada en los esquinales de la casa y en los remates de los vanos y piedra irregular con argamasa de mampostería en los muros. Solo en las casas no campesinas aparece toda la piedra labrada.
La planta es rectángular, con la fachada en el lado corto casi siempre, cubierta a dos aguas y cumbre paralela a la fachada. Presenta amplios aleros en los laterales y en el frente.
Desde el punto de vista volumétrico, presenta dos plantas y una semiplanta o desván encima de la segunda. La cubierta se adelanta a la fachada para generar una amplia solana en la segunda planta que cubre toda la fachada. Los muros laterales entre las dos viviendas de adelantan (muros cortafuegos), ya que si se quema una el muro corta el fuego para que la vivienda adyacente se salve cuando está en hilera.
La solana descansa sobre un sistema de arcos o pies derechos de piedra o madrera que generan un espacio cubierto en la primera planta. Ese espacio se denomina “estragal” de la casa. Queda relativamente protegido de la lluvia. En ocasiones, es construido o tapiado en uno o dos de sus extremos; a esto se le llama “la estancia del peregrino”, pero lo más habitual es que esté libre.
Evolución tipológica de la casa cántabra:
Se trata de una secuencia que parte desde la Baja Edad Media:
- Casas llanas: Casas de una planta cubierta a dos aguas- paralela a la fachada y de dimensiones menores. Se identifican por la presencia de arcos de medio punto en la fachada y también arcos apuntados (gótico) presentan pocos vanos. Un ejemplo claro de una de esas casas queda en Esponzués. Aún remodelada por fuera su entrada interior conserva dichos elementos. Hoy en día en semirruina. Se trata de la vivienda situada entre la casona Fndez Cavada y su ermita.
- Casa de pajareta. De la casa llana se pasaría a un tipo de casa ya con una semiplanta y protosolana a la que se accede desde el exterior, con una escalera adosada. En la semiplanta aparece una balconada que no va de un extremo a otro, sino que cubre un trozo de fachada (en función del ritmo de evolución del maíz).
De esta situación intermedia por desarrollo de la segunda planta, solana y escalera interior, se pasa a la casa actual.
A veces la casa incluye otra algo más pequeña y adosada a ella debido al sistema de transmisión de herencias. Al morir el marido la casa pasa al hijo mayor varón, todos los hermanos deben abandonar la casa, incluso la madre, a la que se le construye esa pequeña casa (casa de la viuda). Se construye en régimen de hilera.
La vivienda torancesa:
Nada vemos de peculiar en las viviendas de Toranzo. La arquitectura que cobijaba a las gentes del Valle de Toranzo, o lo que actualmente queda de ella, reformada y adulterada por las necesidades de la vida, no dista mucho de cualquier valle montañés ni de las características antes comentadas.
En los documentos de la época de su origen que nos describen su construcción nos encontramos un léxico misterioso unas veces y emotivo otras. Vocablos tales como «la solariega», «la casería», «la aldapa» o «caidizo», «el horno», «el hórreo»... y otros muchos de tan viejo sabor local, que algunos se pierden en el tiempo, y otros han desaparecido por ser inútil su voz; palabras que podríamos decir que pasaron a la historia de la Montaña.
Sin embargo, hasta nosotros han llegado firmes paredes de piedra con la pátina de lluvias y soles, y aunque el paisaje ha cambiado, y no hay viñas, ni trigo, ni hórreos ni hornos, si hay reliquias, desmochadas unas veces y conservadas otras, a través del paso de tantas generaciones. Toranzo es rico en torres, portaladas, palacios y casonas, algunas —muchas— con los escudos de armas que señalaban con un símbolo la familia que las levantó.
Dadas las características del valle, tenemos tres formas de población:
- Una de ellas la longitudinal, que se ajusta a lo largo del río y de las carreteras que lo acompañan con las casas asomán¬dose curiosas al camino, diríamos que empujándose para encontrar un hue¬cos a lo largo de la calle. Ontaneda y Alceda son una buena prueba de ello.
- Otra forma de poblamiento, es la de núcleo, adosada a las laderas de las dos vertientes, escalonando las casas, como en Bejorís y Borleña.
- Finalmente Barcena y Entrambasmestas son un ejemplo de viviendas dispersas, lo mismo que Luena y Resconorio o nuestro mismo Esponzués.
En la Edad Media, hubo abundantes torres de defensa en Villasevil, Acereda, Penilla, Vargas, Bejorís, San Vicente, Presillas, Castillo Pedroso, Puente Viesgo, Aés, Alceda y Ontaneda por lo menos.
Respecto a la arquitectura religiosa (aunque sea un apartado que no acontece en este momento), aún se conservan elementos románicos en algunas igle¬sias, especialmente en Villasevil, Acereda y Santiurde, y pilas bautismales notables en otras iglesias del valle. Y volviendo a la habitación del hombre, hay vestigios de casas góticas en Alceda y Bejorís según Mª del Carmen Glez Echegaray.
noe : escocesa, pues va a ser que era el burro de tu hermano,jajajaja
Reyes : que tal por aquellas tierras Londinenses tiaaa. voy a ontaneda el dia 4 hasta el 9 con alvaro, haber que tal tiempo nos hace. que tal el pequeñajo?